Monday, March 5, 2018

SPN 254 Composicón Final



     Créeme, explora el mundo.

Estudiantes pasan cuatro años, mínimo, para graduarse de la universidad. Cuatro años llenos de mucho trabajo y estrés. Pero entre todo el trabajo, es recomendable que estudiantes tomen una oportunidad de experimentar la vida y tener un tiempo de conocer una parte del mundo, y cultura nueva, y también crecer como individuo. Gracias a programas de estudio en el extranjero, los estudiantes pueden tener la oportunidad de educarse en otras partes del mundo de una manera más accesible. Estudiar en el extranjero también tiene muchos beneficios para el individuo en el área profesional y personal.
Cal Poly es parte de un programa que conecta a todas las universidades Cal State, que le da a uno la flexibilidad de escoger donde estudiar, dependiendo de sus preferencias y enfoque escolar. El programa CSU IP, Cal State University International Program, le permite a los estudiantes poder explorar otras partes del mundo con más facilidad. El pago del programa se hace directamente a Cal Poly, y ofrece clases que son transferibles, este también acepta cualquier ayuda económica que recibe el estudiante para la escuela regularmente. Cada programa tiene sus propios detalles. Sin embargo, son muy parecidos en lo que respecta al tiempo de estudio, de 3 a 6 meses, y al tamaño de las clases, de 10 a 30 estudiantes.
Viajar y estudiar en otro país tiene muchos beneficios personales y profesionales, por ejemplo, uno puede agregar esta experiencia en su currículum. Estadísticas muestran que personas que estudian en otro país durante su tiempo en la universidad tienen más amigos, conexiones y una mejor autoestima. De acuerdo a BBC Travel, un 75% de estudiantes que han vivido en el extranjero han dicho que su tiempo fuera de casa influyó en sus decisiones profesionales. Esto puede ser atribuido al tiempo que se pasa expuesto a un ambiente nuevo, y fuera de su vida normal.  El entusiasmo de conocer gente nueva y pasar algunos momentos a solas, ayudan a formar el carácter de un individuo.
Para estudiantes como yo, que quieren dominar un segundo idioma es aconsejable vivir y estudiar en un país donde se habla ese idioma, y conocer más de su cultura. Estar rodeado de personas que hablan el idioma es la mejor forma de alcanzar un nivel más profesional de la lengua
El primer paso para las personas interesadas es visitar la oficina de Extranjero en el edificio 1, o el sitio de web de Cal Poly Pomona Study Abroad. Ahí los estudiantes pueden hablar con un consejero y solicitar más información y dirección para escoger un programa que se adapte mejor a cada individuo.
Para más ayuda económica, un estudiante puede buscar y aplicar a becas de diferentes organizaciones tales como Brownstone Scholarship Program, o The Global Study Awards que se pueden encontrar en el sitio de web studyabroad.com.  Algunas becas requieren una composición, o entrevistas. Cuanta gente agarra la beca o que tan difícil es la aplicación depende en las organizaciones que las ofrecen. Pero el punto es, que hay una beca para cada estudiante.
 
El programa ofrece estudios en más de 20 diferentes lugares alrededor del mundo, cada uno con sus propios requisitos de puntaje de grado. Por ejemplo, en Querétaro, México uno necesita un mínimo de 2.5 de puntaje promedio de grado. Aunque algunos pueden decir que este requisito previene que cualquier estudiante pueda aplicar, también se puede ver como una recompensa y servir como motivación para estudiantes.
El programa se puede personalizar para cada estudiante con diferentes opciones como donde quieren vivir, que clases pueden tomar y como quieren pasar su tiempo en su nueva ciudad. Diferentes tipos de estancia incluyen una familia privada, un dormitorio de universidad, o algo independiente.
Las ventajas de estudiar en el extranjero son más que suficientes para motivar a un estudiante que vaya a conocer el mundo. El resultado de tener un poco de valor, y pasar un tiempo en lo desconocido tiene muchas recompensas en diferentes áreas de la vida.





Thursday, February 22, 2018

Mi Narración

Las Aventuras de Puerto Vallarta

   
  Habíamos estado esperando este día por mucho tiempo. “Vallarta! Vallarta! Vallarta!” gritaba mi papa en el auto asía camino al aeropuerto para nuestro vuelo. Era tiempo de nuestras vacaciones de verano, y aunque eran medias tarde en septiembre, estábamos muy emocionados por cinco días de descanso. Era nuestra primera vez en Puerto Vallarta, y gracias al time share de mis papas conseguimos un resort muy hermoso a la orilla del mar. “Ojalá no llueva!” comento mi mama, de mala suerte gusto había estado lloviendo toda la semana anterior en Puerto Vallarta, pero eso no nos iba a matar el buen humor. Nos acomodamos en nuestros asientos y el avión despego. Unas horas después, el mar, los árboles y toda la ciudad se empezó asomar entre las nubes. Salimos del aeropuerto a una capa de calor y humedad, y al tiro encontramos a mi prima Claudia y su amiga María Fernanda que también iban a estar con nosotros. “Que quieren hacer durante su tiempo?” nos preguntó María Fernanda, quien vive en puerto Vallarta e iba ser nuestra guía de turismo. “Estamos listos para la aventura,” contesto mi papa. No nos importaba que hiciéramos, solo estábamos felices de pasar tiempo juntos y conocer una nueva parte del mundo.

      El primer día disfrutamos mucho la piscina y recorrimos el resort. Pero cuando se oscureció, empezó la lluvia. Nos entramos rápido al hotel para no mojarnos. “la lluvia es hasta más bonita en paraíso,” comento mi mama y nos dormimos temprano porque al próximo día empezaba la gran aventura que mi papa tanto quería. Nos despertamos a la belleza del sol sobre el mar, nos arreglamos y empezamos en camino a ser
tirolesa.
      “No sé si quiero, mejor los espero en el resort,” dijo mi mama calladita y nerviosa. Pero con muchas palabras de valor y motivación estaba lista para probar esta actividad por primera vez en su vida. Era un viaje largo, cada minuto nos alejábamos más de la ciudad y entrabamos más a las montañas. El lugar era muy bello, con muchos árboles y verde por todas partes. Claudia, María Fernanda y yo nos tiramos primero. Y en esos 15 segundos de un punto al otro se podía ver todo Puerto Vallarta, el mar y hasta nuestro resort. Finalmente fue el turno de mi mama, y aunque estaba muy nerviosa de tirarse, llego al otro lado con una gran sonrisa y se sentía más valiente que nunca. Durante la cena esa noche conversábamos de que gran día fue, “yo lo haría otra vez,” comentaba mi mama. 

     El viaje fue espectacular toda la semana. Conocimos todas las diferentes partes de Vallarta, comimos mucho más de lo que deberíamos y nos reímos todos los días. Otro día que fue muy memorable de las vacaciones fue cuando nos fuimos en barco a las islas Marietas. Disfrutamos mucho el viaje a las islas. Había música y comida y todos estaban de un buen humor. Pudimos hacer paddle boarding para explorar la isla. El viaje fue lleno de momentos lindos y recuerdos de familia que tendremos para siempre. 

 Al final del quinto día, tomamos desayuno en nuestro balcón por la última vez compartiendo nuestros momentos favoritos del viaje, todos estábamos felices y relajados después de una semana de descanso. Nos fuimos al aeropuerto, agradecidos por el gran tiempo que paramos en familia, pero listos para llegar a nuestra casa.